Clase 64 – Conformaciones típicas de peones

En diversas oportunidades hemos hablado sobre la importancia que en ajedrez tiene la configuración de peones. Desde los remotos tiempos de Philidor comenzó a reconocerse la verdadera importancia de la colocación de estas piezas. El insigne maestro francés, genio indudable del juego, que a pesar de ser uno de los más grandes músicos de su época, compositor de óperas y ejecutante famoso, vivió muchas horas de su existencia merced a su habilidad como ajedrecista, fue sin duda alguna quien tuvo la primera noción científica del juego. Hasta se podría afirmar que Philidor fue el primer hombre que comprendió el ajedrez, que hizo de un juego sin bases, sin normas, librado hasta ese momento al azar de una combinación más o menos feliz, una idea estratégica permanente. Su principio sobre la base fundamental que significaba la configuración de peones revolucionó el ajedrez y originó toda la estrategia actual del juego. En la actualidad es ya más fácil hacer comprender la verdad de su principio, que es el principio fundamental de la vida del ajedrez. De acuerdo con la disposición que se asigne a los peones deben efectuarse las maniobras futuras. De lo que se deduce que el esqueleto técnico del juego, su armazón estratégica, es la ordenación de las líneas de peones, que son lo que a la guerra las líneas avanzadas de combate, de cuya rotura o desmembramiento depende la suerte de una lucha. Consideraremos, en todos sus aspectos, las configuraciones de peones para dar en cada caso la estrategia que conviene adoptar. Veremos la enorme fuerza de los peones unidos, cómo cada cambio de peones puede significar el principio del desmembramiento de la armónica cadena inicial y de qué manera el más insignificante de los avances gravita poderosamente en la estructura íntegra de la partida.

DEBILIDAD NECESARIA: EL AVANCE DE LOS PEONES
Los avances de peones son la debilidad necesaria que impone la lucha para defenderse. Esta enorme paradoja tiene fácil comprobación en ajedrez. Toda la teoría de los puntos fuertes, de la centralización de las piezas, de los alfiles buenos y malos, de las columnas abiertas, de los sacrificios, de los temas de combinación, de las cadenas de peones, del juego abierto y del bloqueo, tiene como base fundamental el esqueleto de peones. Esto lo sabemos porque en cada caso hemos considerado el problema; pero ahora lo trataremos desde el punto de vista general, dando ejemplos de posiciones buenas y malas de peones; demostraremos cómo se las trata en cada caso y de qué manera debe accionarse, según sea la situación que ocupen los peones rivales. Por ejemplo, la posición ideal de los peones es la inicial, ya que toman todas las casillas que están frente a los mismos. Cada vez que se hace necesario avanzar
los dos pasos, el cuadro lateral del peón queda sin una de sus protecciones naturales y precisamente se crean los puntos fuertes para el rival. También veremos la fuerza de los peones unidos, la superioridad sobre las cadenas de peones con un eslabón roto, o sea divididos en dos grupos. Asimismo
comprobaremos que cuando los peones están divididos en varios grupos son débiles y que los peones de los flancos no suelen compensar la fuerza del bloque central si éste se encuentra sólidamente unido.

CONFIGURACIONES TÍPICAS
Por ejemplo, la configuración h2-g2-f2-e3-d4, tan común en el gambito de la dama, es una de las más notables que registra el ajedrez. Estos peones, colocados a manera de un ángulo obtuso, tienen una enorme fuerza, pues mantienen su elasticidad y forman un bloque muy difícil de ser disuelto. Esta configuración de peones combatirá siempre con ventaja contra otra que no ofrezca tanta cohesión. Por ejemplo, agreguémosle a la misma un peón en a2 y supongamos que el adversario posee la siguiente estructura de peones: h7-g7-f7-c6-b7-a7:

Este tipo de posiciones suele producirse con gran frecuencia en el gambito de la dama. Puede afirmarse que el bloque de peones del centro es más fuerte que el del ala dama del adversario, ya que éstos pueden ser vulnerados más fácilmente en las columnas abiertas. La táctica del final es simple. Se cambia el peón torre aislado (“a”) por el peón caballo (“b”) enemigo y, o se desunen los peones, lo que sería decisivo, o, lo que es más fácil, se dejan dos peones unidos, pero aislados en un flanco sobre columnas abiertas, que sean obligados a debilitarse y, como tal, tema de iniciativa. En realidad, mucho se debe hablar del tema antes de mostrar algún ejemplo, pero en favor de la mayor amenidad insertaremos un caso simple, para ir poco a poco subiendo el diapasón de los mismos. El ejemplo muestra cómo un error de planteo provoca la desunión de dos peones y cómo desde ese momento la partida está definida por hallarse uno de los peones, no solo aislado, sino en una columna abierta que el rival puede vulnerar con sus torres. Lucha, pues, de peones divididos en tres sectores aislados entre sí, contra una correcta configuración de peones divididos solo en dos grupos, que ofrece detalles instructivos por su misma sencillez.

DEL TORNEO DE PARÍS DE 1924
La partida fue jugada por mí en el torneo de París de 1924 contra el ajedrecista checoslovaco Sterk, que conducía las blancas. Se desarrolló así:
Sterk,K – Grau,R 0-1

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Soy German Spata ,Maestro FIDE Argentino , me dedico a formar jugadores con perfil competitivo. Actualmente gran parte de mis alumnos tienen objetivos serios en ganar los Campeonatos Nacionales Amateurs (Sub 2300/2000/1700) y Nacionales Infantiles.

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