Clase 76 – Peones aislados y doblados en el centro

Hemos considerado ampliamente el problema de la configuración de peones, verdad indestructible de la técnica del ajedrez. Sabemos que la estrategia íntegra de la partida, el valor de las piezas, el buen o mal final, las casillas débiles, la importancia mayor del caballo y la preponderancia de los alfiles, todo, absolutamente todo, depende de la existencia de cadenas de peones en el tablero, de su disposición y de las posibilidades que ofrece la línea avanzada del combate. La conformación de peones es el frente neurálgico de la batalla, es la línea de combate que debe quebrarse para poder valorizar las piezas. Por eso posee nuestro curso un vivo interés y valor para el aficionado y por esa misma causa no hemos querido dejar de mencionar alguna posición frecuente, que puede producirse en el curso de la lucha y merece ser conocida, porque se trata de una relativa excepción a las reglas que hemos establecido. Bien sabemos que los peones doblados, cuando están aislados, son de una debilidad muy grande, máxime si se encuentran en una columna abierta. En este caso siempre son la base de la derrota, ya que no hay forma de sostenerlos cómodamente ante la acción intensa y permanente de las torres que los hieren. Pero esta debilidad es mucho menor si están doblados en una columna bloqueada por otro peón enemigo, lo que impide que los peones doblados puedan ser objeto de un ataque frontal del adversario. A pesar de esto, los peones doblados y aislados son siempre un grave mal orgánico de la partida. Dejan casillas débiles y se ven privados del elemental recurso de sostenerse entre sí. Pero hay alguna excepción a la regla y es cuando se trata de peones doblados en la columna “e” en primer término y a veces en la columna “d”. No pretenderemos afirmar que se trate de una situación excelente la de tener un peón en e3 y otro en e4 aislados. Pero sí nos atreveremos a sostener que cuando estos peones no están en una columna abierta, es decir, cuando el adversario tiene a su vez un peón en e5, el dominio de las columnas abiertas laterales, especialmente la fiscalización de las casillas d5 y f5, suele compensar ampliamente en el medio juego la debilidad que pueda desprenderse de los peones así colocados.

PEONES DOBLADOS CONTRA COLUMNAS ABIERTAS
Podríamos explicar, pese a sus defectos, cuáles son las compensaciones valiosas de una configuración de peones de este tipo, no para preconizarla, ya que no es posible hacerlo, sino para advertir al jugador, aun al ajedrecista calificado, que puede tenerla en cuenta, ya que son abundantes los recursos tácticos que brinda. Los peones doblados en la columna “e” y en la “d”, especialmente los primeros, que son más usuales y más fuertes en compensaciones, tienen la desventaja natural de los peones sin sostén y se prestan a la agresión enemiga. Pero se compensa esto mientras no se llega al final si los peones no están en una columna abierta, lo que sería muy grave. Pongamos esta posición en el tablero: h2-g2-e3-e4-c2-b2-a2 contra a7-b7-c7-e5-f7-g7-h7: 

Se trata de una configuración casi simétrica, a no mediar el cambio que surge del peón “f” blanco, que ha debido colocarse en e3. Los peones doblados ofrecen la debilidad natural de los mismos pero que no es muy grave cuando hay tantos peones en el tablero que cubren las vías de acceso de las piezas sobre aquéllos. Por otra parte, los peones doblados significan dos columnas abiertas, la “d” y la “f”, una de las cuales dominará el blanco: la columna “f”, que es muy fuerte tácticamente por estar un peón adversario delante, especialmente la casilla f5. Lo mismo sucedería si lleváramos el peón negro de f7 a d6 para mostrar otra posición típica. En ese caso la casilla fuerte del blanco sería la de d5. Por otra parte, el peón de e3 no es tan inocuo como otros peones doblados, ya que ejerce una acción de fiscalización muy importante sobre los cuadros f4 y d4 e impide que el adversario pueda hacer de los mismos, puntos fuertes. Bien sabemos que la base de todas las aperturas y de casi todas las maniobras es la posesión de esas casillas centrales, y los peones así dispuestos lo impiden. Esta es la causa por la cual los peones doblados en el centro, en una columna cerrada por un peón adversario, suelen originar posiciones llenas de recursos y, en cambio, los peones doblados, aun en esa misma situación en los flancos, suelen ser mucho más débiles, porque ejercen acción sobre puntos menos importantes y porque las columnas abiertas que dejan tienen mucha menor importancia. Quiere esto decir que subsisten todos sus defectos, con ninguna de las compensaciones que hemos señalado para los peones centrales doblados y aislados.

UN BUEN EJEMPLO
Y para dar mayor interés al tema y poder explicarlo mejor, mostraremos una partida aleccionadora. En ella se impuso quien luchaba contra peones doblados, pero no sin antes haber atravesado por graves riesgos y quizá también en mérito a alguna jugada débil del adversario. Pero la lucha muestra generosamente la gama de temas tácticos que surgen del peón central doblado y aislado. La partida fue así: Grau,R – Nogues Acuna,A 1-0

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Soy German Spata ,Maestro FIDE Argentino , me dedico a formar jugadores con perfil competitivo. Actualmente gran parte de mis alumnos tienen objetivos serios en ganar los Campeonatos Nacionales Amateurs (Sub 2300/2000/1700) y Nacionales Infantiles.

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