Clase 84 – Hay que desconfiar de los dogmas

En esta parte del curso intentamos luchar contra el dogma y no queremos, en consecuencia, que se caiga en él. Que no suceda lo que le pasó a Reti, que enseñó a desconfiar de todos los postulados de la escuela clásica y para demostrar la inconsistencia de los mismos ideó su sistema estratégico de dominio del centro en lugar de poseerlo, de la acción focal lejana de las piezas sobre ese sector, en lugar de la ocupación inmediata de cuadros centrales con los peones, y de esta suerte creó una maniobra estratégica más dogmática que las que intentaba combatir. Así, por ejemplo, no hay que creer a pie juntillas que dos alfiles valen más que dos caballos, pues hay abundantes excepciones, ya que todo está supeditado a la situación eventual de las piezas; ni tampoco que el alfil malo sea tan malo y menos que convenga encerrarlo siempre, desviando el concepto de nuestra tesis al respecto. Tampoco debe, pues, exagerarse la propensión a avanzar los peones a quinta, ya que para ganar es necesario arriesgarse muy a menudo, y el avance de peón a quinta ha dado motivo a miles de partidas ganadas por ataque. Lo que queremos significar es que no debe exagerarse la tendencia a efectuar ese avance, del que debe desconflarse siempre, porque encierra debilidades estratégicas, como la encierra en la guerra toda maniobra que tienda a extender el frente de combate, y que es necesario reflexionar antes de adoptar resoluciones tan serias. En ajedrez, un peón avanzado no puede retroceder y crea problemas, por esta causa, a toda la partida. Y esto suele ser olvidado con excesiva frecuencia aun por jugadores de primera fuerza, que confían habitualmente demasiado en sus recursos mentales para resolver situaciones difíciles y olvidan que las posiciones inferiores necesitan, para ser defendidas, de la conjugación de dos factores: el esfuerzo propio y la distracción o debilidad del rival. Y nunca hay que menospreciar la capacidad de los adversarios. Quedamos, pues, en que el peón en quinta, especialmente si está sostenido por piezas, es una preocupación y puede ser minado cómodamente, salvo que haya un ataque directo que lo justifique. De lo que se desprende que criticamos los avances de peones a quinta desde un punto de vista estrictamente posicional, en aquellas partidas de maniobras lentas e indirectas.

LA MAESTRÍA DE NIMZOVICH
Para terminar, veamos nuevamente el arte técnico de Nimzovich en función, a través de la partida que le ganó a Ahues en el torneo de Kecskemet de 1927. Fue así: Ahues,C – Nimzowitsch,A 0-1

COMO FUE DERROTADO BEHTING
Ahora veremos el último ejemplo de esta serie, también de Nimzovich, y es la partida que éste le ganó a Behting en el torneo de Riga de 1910. Se desarrolló como sigue: Behting,K – Nimzowitsch,A 0-1

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Soy German Spata ,Maestro FIDE Argentino , me dedico a formar jugadores con perfil competitivo. Actualmente gran parte de mis alumnos tienen objetivos serios en ganar los Campeonatos Nacionales Amateurs (Sub 2300/2000/1700) y Nacionales Infantiles.

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