Clase 85 – Conclusiones Generales

Una vez más hemos visto los efectos de la colocación de un peón en quinta sostenido endeblemente, y cómo esto da tema de acción al rival. De todo lo que hemos, pues, analizado a lo largo del capítulo se desprende lo siguiente:

1º El avance de un peón central a la quinta casilla sólo debe hacerse confiadamente cuando está sostenido por una sólida cadena de peones, o nada puede evitar que ésta se construya.

2º Un peón en quinta significa una debilidad, compensada o no por otros detalles estratégicos, cuando las casillas laterales del mismo pueden ser ocupadas por piezas rivales.

3º Un peón en quinta con peón adversario delante, o sea inmóvil, es una maniobra que debe ser muy meditada si para sostenerlo hace falta recurrir permanentemente a piezas de mayor valor.

4º Un peón que avanza a quinta sin propósitos inmediatos de ataque crea la obligación de adoptar una configuración determinada de peones y entraña el comienzo de una rigidez peligrosa en la configuración de los mismos. Debe ser, por lo tanto, muy bien estudiado, ya que hay muchas posiciones en que esa maniobra es necesaria.

5º El avance de un peón a quinta suele, en cambio, justificarse en las posiciones de ataque, pues sirve para desalojar piezas que defienden los enroques y abre brechas para que un alfil actúe.

6º En cambio, el avance es ya una aventura estratégica que abarca toda la partida, si se trata de una posición de maniobras lentas, en que hay que resignarse a una larga lucha de planes indirectos. En esos casos habitualmente el peón inmovilizado en quinta se conviene en el vértice de una acción tenaz del adversario.

7º De ello se deduce que el aficionado no debe dejarse arrastrar nunca por el canto de sirena de la ganancia de un tiempo o la ventaja en espacio central si para lograrla debe colocar un peón en quinta que se aleje mucho de la protección de los demás peones, o que para ser sostenido cree la rígida obligación de avanzar en masa toda la línea de combate, por aquello de que a medida que avanzan los peones son más difíciles de sostener. Se vuelven peligrosos para el rival cuando nadie los contiene, pero, en cambio, suelen ser muy débiles cuando hay un peón delante que interrumpe su marcha y los esclaviza.

Ese es el fundamento del tema que hemos considerado. Una vez más la eterna cuestión del juego de peones que comenzó a preocupar al gran maestro francés Philidor, hace 150 años.

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Soy German Spata ,Maestro FIDE Argentino , me dedico a formar jugadores con perfil competitivo. Actualmente gran parte de mis alumnos tienen objetivos serios en ganar los Campeonatos Nacionales Amateurs (Sub 2300/2000/1700) y Nacionales Infantiles.

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