Clase 86 – Los peones pasados

Muchos son los temas de interés que hemos esbozado en este curso que sobre ajedrez superior venimos desarrollando; temas inéditos en la bibliografía ajedrecística la mayoría de ellos, por lo mismo que han girado en el terreno de la lógica, de las deducciones, de la experiencia en el medio juego, en la estrategia de la partida viva, y no sobre el terreno de la realidad matemática de los finales o planteos, sobre lo que tanto se ha escrito, por la mayor seguridad del suelo en que se pisa. Pero los problemas del jugador no están precisamente en el planteo, ni en el final. Son éstos graves, pero no los más serios de su vida ajedrecística. En las aperturas, sabe lo suficiente para desenvolverse, pues la rutina ha envuelto a los jugadores, y todos ellos, sobre todo los que saben algo de técnica, que son precisamente las personas hacia quienes está orientada nuestra labor, juegan bastante bien los planteos. Es precisamente en esta etapa de la lucha donde se hace más difícil sacar ventaja, aun a muchos jugadores de categoría. Los finales, que son muy útiles y quizá lo que peor juegan los aficionados, aun muchos de primera categoría, tienen prácticamente menos importancia, ya que sólo escasamente un veinte por ciento de las partidas llegan a ese período de la lucha. Pero en donde es más ciego el andar del jugador, donde se pierde con más frecuencia en el mar de la complicación y donde la gran mayoría -aun los de primera categoría- suelen divagar permanentemente, es en el medio juego. No siempre es fácil atrapar los sutiles hilos de la maniobra estratégica y saber cuál es en realidad el plan conveniente. Y a eso justamente tendemos en este trabajo, que se funda en muchos años de experiencia y en deducciones sugeridas por la técnica de una gran masa de maestros.

NO HAY SISTEMAS MATEMÁTICOS
No hay en ajedrez sistemas para ganar, ni mucho menos. Casualmente en esa incógnita nunca aclarada está la supervivencia del juego y su belleza.
Pero hay una gran cantidad de principios que se desprenden de determinadas posiciones y deducciones que la lógica puede hacer en infinidad de oportunidades. Alguna vez hemos dicho que el esqueleto de peones, la situación que ellos adoptan en el tablero, es la base íntegra de la estrategia del juego. De acuerdo con la posición que ellos adquieran deben colocarse las piezas y deben efectuarse los razonamientos. Las casillas débiles son una consecuencia de la situación de los peones, y el juego abierto y el de bloqueo también. De la misma manera, las piezas menores valen según estén dispuestos los peones, y de esa causa surge la teoría del alfil malo, la de las casillas conjugadas y la de los puntos vulnerables.

EL PROBLEMA DEL PEÓN PASADO
Ahora sutilizaremos ese estudio, para llegar a la conclusión de que sólo es relativa la verdad que se esgrime para considerar el problema del peón pasado. Veremos la diferencia que existe entre peón libre y peón pasado, y cómo este último es eficaz en determinadas circunstancias, y, en otras, productivo tema estratégico para el adversario. Los peones pasados son notablemente eficaces y hasta decisivos en la gran mayoría de finales de partidas. Pero no siempre es posible llegar a esta etapa de la lucha, y menos si se considera que los peones pasados prematuramente suelen ser temas de agresiva acción para el rival. El problema es éste. Un jugador pasa un peón y desde ese momento se crea el problema de sostenerlo en esa situación. Un peón pasado, o sea un peón que no puede ser detenido por ningún peón adversario, es fuerte mientras se encuentra apoyado por otro peón; pero si son eliminados los sostenes del mismo se transforma en peón libre y aislado, que es una cosa muy distinta ya que en esas circunstancias suele ser un tema de ataque para las piezas rivales y crea el desagradable problema de apoyarlo. Es decir, que para que un peón libre sea fuerte debe tener un sostén sólido, y como en la apertura o comienzo del medio juego no siempre es posible adoptar tantas precauciones antes de pasar un peón, sucede con gran frecuencia que quien pasa esa pieza orgullosamente juega sin otro horizonte que arribar al final tiranizado por la aparente ventaja que esto le significa, y los resultados suelen ser desagradables.

TODO PEÓN PASADO DEJA AL RIVAL UN PUNTO FUERTE
Además, el peón pasado deja siempre al rival un punto fuerte que, sí llega a ser ocupado por un caballo, puede provocar serios disgustos. La fuerza del caballo en estas circunstancias es que, a la par que contiene al peón pasado, ataca a los dos peones que pueden apoyarlo. Imagínese, por ejemplo, una posición con un peón blanco en d5, apoyado por un peón en e4 y otro en c4, y colóquese un peón negro en e5, otro en c5, un tercero en b6 y un caballo en d6: 


El caballo desde esa situación ataca los dos puntos de apoyo del peón pasado y, además, apoya el avance del peón de b6 a b5, que atacará lateralmente al sostén del peón pasado. Por otra parte, el caballo tiene la virtud de poder capturar uno de los peones sostenes, sin dejar de cuidar la casilla d6, y evita así que el peón se filtre y se corone. Tenemos, pues, la idea central de nuestro tema; antes de dar el primer ejemplo, mostraremos otra posición típica para dar idea de lo que deseamos expresar. Por ejemplo, colóquese un peón blanco en e5, otro en f4 y un peón negro en f5 y otro en g6: 

Las blancas tienen un peón pasado que es el de e5, pero con un sostén débil que es el peón de f4, que puede ser vulnerado mediante la entrega de g5 en cualquier momento. Si, por ejemplo, las negras tienen el rey en e6, o sea en la casilla fuerte que está delante del peón avanzado, esa construcción de peones perdería toda su consistencia. Mucho más fuerte sería aún ese avance de estar un caballo en e6. Es decir que para que el peón de e5 fuera realmente sólido debiera estar a su vez apoyado el peón que lo sostiene, esto es, que habría que tener un peón en g3 que secundara al peón de f4, o, en su defecto, uno en g2 que pudiera ser avanzado a g3. Quedamos, pues, en que para que un peón pasado sea realmente sólido, deben existir dos circunstancias: o que pueda ser apoyado el que lo sostiene por otro peón, o que el adversario no pueda agredir lateralmente con un peón al que lo apoya, como en el caso que acabamos de citar.

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Soy German Spata ,Maestro FIDE Argentino , me dedico a formar jugadores con perfil competitivo. Actualmente gran parte de mis alumnos tienen objetivos serios en ganar los Campeonatos Nacionales Amateurs (Sub 2300/2000/1700) y Nacionales Infantiles.

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