Clase 194 – El porque de nuestra predica

Hay que repetir los dogmas clásicos del ajedrez y poner en evidencia cómo son de frecuentes las derrotas por apartarse de muchos principios inconmovibles. El ajedrez mundial ha poseído pocos genios. Sólo merecen calificarse así hombres como Paul Morphy que, adolescente aún, va a París y vence a todos los técnicos y rutinarios de la época. No son otra cosa tanto José Raúl Capablanca como Alejandro Alekhine, ya que el primero era campeón de Cuba a los doce años, y de los Estados Unidos a los veintiuno, sin más bagaje que un instinto científicamente inexplicable que lo guiaba en el complejo
sendero de la verdad ajedrecística. El segundo era a los dieciocho años quizás el más fuerte maestro de Rusia, y por sus ideas nuevas, sus permanentes burlas a la técnica y sus creaciones merece un lugar muy alto en el mundo ajedrecista.

EL PRIMER TÉCNICO DE AJEDREZ
Pero también hay genios de otro tipo. Lo fue sin duda Philidor, el gran músico francés, cuando sin ninguna base ni antecedentes, a fuerza pura de personal deducción, llegó a la conclusión de que todo el secreto de la estrategia del juego del ajedrez estaba en la conformación de peones. Y nadie ha podido destruir nunca esa afirmación, ya que en realidad la armazón de peones es la que señala el ritmo de la lucha y tiene mucha más influencia que la misma situación de las piezas menores. Y de manera más neta se perfila en el ajedrez mundial, con relieve inconfundible, la diminuta figura de Guillermo Steinitz, campeón mundial por derecho propio durante 27 años, que un día se declaró poseedor del título y logró defenderlo contra los múltiples ataques
de muchos aspirantes al mismo. Así se redimió, en parte, según una expresión de Tartakower, “del acto de piratería deportiva con que se lo adjudicó”. Pero Steinitz fue un talento estupendo. Creó reglas magníficas y sobre sus afirmaciones descansa toda la técnica del juego. Siegbert Tarrasch fue el didacta que dio forma a los pensamientos del desorbitado maestro bohemio, pero éste ya en el siglo XIX sabía con claridad cuál era la importancia de muchos factores estratégicos, y ya conocia de profunda manera la jerarquía del tema que estamos considerando. Deseábamos mostrar ahora partidas de ajedrecistas
modernas, pero una razón de justicia al creador de estas reglas, que tanto se olvidan y que tan valiosas son, nos impone el deber de mostrar de qué manera explotaba este detalle el maestro bohemio y, si nos es posible, exponer también cómo sucumbía algunas veces, víctima de su tozudez, ya que, como todos
los hombres dogmáticos, no tenía en determinados momentos la claridad de juicio necesaria para percatarse de cuándo los detalles tácticos de la posición impedían y quebraban maniobras estratégicas de corte tan fundamental como puedan ser la posesión de la pareja de alfiles contra dos caballos o contra alfil y caballo.

EL PRESTIGIO DE LA INCULTURA EN AJEDREZ
Pero en la época actual el desprecio por los dogmas y el prestigio de la incultura, que tanto triunfa aparentemente en gran número de especulaciones científicas y artísticas, han hecho estragos en ajedrez y que se despreciaran demasiado las reglas inconmovibles del juego, de la misma manera que se pretende en vano despreciar otras de mayor jerarquía. Contra esta supuesta ventaja de la incultura, “para impedir que la imaginación tenga vallas”,
pretende luchar esta labor que encara problemas estratégicos de corte fundamental, y si bien es cierto que no pretende que volvamos a la época del dogma, un poco cárcel del pensamiento, aspira, sí, a hacer respetar la experiencia de los grandes maestros para apuntalar el propio conocimiento y sacar deducciones personales.

STEINITZ EN ACCIÓN EN EL SIGLO XIX
Y nada mejor en el terreno de los ejemplos que retrotraernos un poco y ver cómo explotaba Steinitz esa ventaja técnica, y de qué manera triunfaba con sus famosos alfiles. Rosenthal,S – Steinitz,W 0-1

CÓMO DERROTÓ STEINITZ A ENGLISCH EN 1883
Veremos a continuación cómo Guillermo Steinitz, con un criterio de corte totalmente moderno, batió a Englisch en el torneo de Londres del año 1883, también por la sabia comprensión del problema de ambos alfiles combinados. Englisch,B – Steinitz,W 0-1

VÍCTIMA DE SUS PRINCIPIOS
Veremos ahora cómo Schlechter lo bate, porque, por quedarse con dos alfiles, Steinitz desprecia detalles tácticos decisivos y no ve una combinación de su adversario. Schlechter,C – Steinitz,W 1-0

UN FINAL INSTRUCTIVO
En una partida con Chigorin, Steinitz llegó a la posición que muestra el diagrama de la página siguiente, que en realidad, no parece favorable al blanco a pesar de los dos alfiles. Pero analizando cuidadosamente se verá que sí, porque se trata de un juego fácil de abrir totalmente. Steinitz,W – Chigorin,M 1-0

LA PARTIDA QUE MOSTRÓ ALEKHINE
Es la que jugó con Fine, y que una tarde mostró a los ajedrecistas argentinos en Estocolmo, con explicaciones de notable claridad, que trataremos de reproducir. Alekhine,A – Fine,R 1-0

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Soy German Spata ,Maestro FIDE Argentino , me dedico a formar jugadores con perfil competitivo. Actualmente gran parte de mis alumnos tienen objetivos serios en ganar los Campeonatos Nacionales Amateurs (Sub 2300/2000/1700) y Nacionales Infantiles.

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