Clase 199 – El alfil dama y la teoría de las aperturas

¿Por qué causa debe encerrarse el alfil dama en las aperturas modernas, cuando hay tantos sistemas para ponerlo en juego rápidamente? No es fácil demostrar la supuesta bondad o desventaja de ciertos sistemas de defensa que tienden a desarrollar el alfil rápidamente. Quien más se empeñó en lograrlo entre los maestros antiguos fue el ruso Mijail Chigorin, que contra el peón dama empleaba la siguiente defensa: 1. d4 d5 2. Cf3 Cc6 3. c4 Ag4. Sacaba en esta forma el alfil dama antes de efectuar el movimiento …, e6, pero para lograr esto torcía la estrategia de las negras y realizaba la ilógica jugada …, Cc6, trabando el peón “c”. Esto no es que sea un disparate ni mucho menos, pero sí que sólo es aceptable como sorpresa, y que entre dos jugadores de
idéntica fuerza y calidad, las negras deben atravesar por dificultades permanentes. Y si a eso agregamos que de plantear las blancas directamente el Gambito de Dama (mucho más dinámico que 2. Cf3), el sistema Chigorin es poco menos que imposible de realizar, por la posibilidad de poner en juego rápidamente la dama, se observará lo endeble del éxito de este sistema. Más tarde, el mismo Chigorin ensayó el otro sistema en la Defensa India Antigua: seguir con 1. d4 Cf6 2. c4 d6, para luego jugar …, Af5 o …, Ag4. Pero la experiencia probó que después de una maniobra de las blancas para jugar e4, ya por medio de f3 o de g3 y Ag2, el alfil negro quedaba radiado en “g6”.

LA DEFENSA ESLAVA

EL ALFIL DEBE JUGAR ENCERRADO
Muchos más ensayos se han realizado, pero la tendencia moderna, lógica y técnicamente irreprochable, es aquella que se resigna a jugar con el alfil encerrado entre sus propios peones, y no por cierto como una desgracia estratégica, sino como parte de un plan lógico. El alfil debe estar listo para cubrir los claros que los avances de peón, especialmente del peón “e”, dejan en el tablero, y en “c8” tiene a su disposición dos rutas a elegir: la de “b7” o la de “g4”, según le convenga. Y tanto se ha acentuado esta tendencia que, actualmente, con las blancas, menudean las partidas en las que sin ninguna necesidad se
encierra el alfil. No hablemos de la Eslava, que ya hemos visto (1. d4 d5 2. c4 c6 3. e3), que significa la determinación de jugar con el alfil encerrado, táctica de Capablanca, que logró resultados magníficos hasta que la variante Merano dio nueva vida al juego negro, sino de la propia Ortodoxa. Hay un grupo de
maestros jóvenes que luego de 1. d4 d5 2. c4 e6 3. Cc3 Cf6 4. Cf3 Ae7 siguen, no ya con 5. Ag5, sino con 5. e3. Sostienen que Ag5 debe jugarse si las negras efectúan …, Cbd7, pero que contra …, Ae7 no es tan eficaz, porque las negras al sostener el caballo con el alfil se reservan el derecho de jugar en su
oportunidad …, Cbd7 o …, Cc6, luego de una serie de escaramuzas centrales. Es probable que esto sea más teoría que otra cosa, pero la verdad es que las partidas que se han jugado con el alfil blanco encerrado en “c1” no han arrojado saldo desfavorable para las blancas, ni mucho menos.

EL VERDADERO SENTIDO DEL TEMA
El alfil encerrado es un germen de alfil malo, pero ya hemos visto cómo el alfil fuera de la cadena de peones suele ser muy poco eficaz cuando los peones rivales lo anulan y mantienen radiado en un sector del tablero. El dilema del alfil es a menudo éste: o quedar desvinculado de un sector del tablero, pero en
contacto con sus piezas, o próximo a actuar apenas se avance el propio peón que lo traba; o jugar fuera de la cadena de peones, pero igualmente separado del sector defensivo del tablero (por ejemplo …, Af5 y …, e6), ya que un propio peón le impide replegarse. Sucede que en estos casos el alfil es expulsado más tarde a “g6”, o debe cambiarse. Si se cambia, el avance de …, e5 es muy delicado, pues ha desaparecido el alfil que sostiene la casilla “f5” naturalmente,
y si se repliega, ha de costarle mucho poder acudir en auxilio del ala dama, si ésta lo requiere. En nuestra opinión, es mucho mejor encerrarse el alfil, especialmente con las negras, que necesitan más recursos defensivos. Hay que permitir que el virus de la parálisis lo ataque, pero hay que evitar que ésta lo invada totalmente. Y aun en casos en que parece estar definitivamente radiado, lo hemos visto y lo veremos actuar pujantemente en los finales de combinación. El problema del alfil dama se resuelve encerrándolo al principio de la lucha y no hay que tener excesiva preocupación por liberarlo de forma prematura. Es un cuerpo de ejército que obra como factor de reserva en los ataques y resulta imprescindible para poder proyectar cualquier modificación en el esqueleto de peones.

EJEMPLO DE ALFIL MAL DESARROLLADO
Pero antes de entrar en el tema en sí, veremos otra partida en la que un alfil fuera de la cadena de peones nada puede hacer para cooperar en la acción. Y veremos cómo es rematadamente malo, precisamente por no serlo en apariencia en el planteo. Grau,R – Maderna,C 1-0

LA MEJOR CASILLA: “c1” (“c8”)
El alfil está muy bien en “c1” (“c8” para las negras) en la mayoría de los planteos con las blancas y las negras. Lo vemos en la Apertura Española con las blancas descansar plácidamente en su casilla de origen durante gran número de jugadas, para sólo actuar cuando su acción es bien clara. Lo observamos en las defensas indias manteniéndose en “c1”, sin preocuparse mayormente no salir a “g5” porque sí. En la misma Apertura del Peón Dama: 1. d4 d5 2. Cf3, los maestros no se precipitan en jugar 2. …, Af4, que es un movimiento plausible, como lo han probado muchos análisis, ya que las blancas quedan algo mejor con el plan c4, Db3, c5 y e3 encerrándose el alfil dama, y lo observamos en el “Stonewall”, que, defectuoso en muchos aspectos, es generalmente más fuerte cuando el alfil está encerrado que en aquellas otras posiciones en que el alfil se ha jugado primero a “g4” para ser cambiado. Y el alfil es más fuerte por la simple razón de que obra a manera de sostén del bloque central de peones y reemplazar al peón “e” en la defensa del “f”, en muchas oportunidades. Pero mejor será que veamos una partida para que el ejemplo sea más claro: Montalban J – Grau,R 0-1

EJEMPLO VALIOSO
Las negras realizaron en la partida que ahora insertamos una experiencia con miras a robustecer o debilitar la tesis sostenida en estos artículos, que encierran una idea nueva, digna de ser meditada. Y los hechos fueron de sobra elocuentes. Veamos: Fenoglio,V – Grau,R 1-0

ALFIL MALO CONTRA ALFIL BUENO
Veamos otra partida del mismo torneo, en la que se impone al final un alfil que durante toda la lucha fue un típico y rematado alfil “malo” contra un alfil que siempre fue “bueno”. Letelier,R – Grau,R 0-1

PARTIDA INOLVIDABLE
Veremos una partida maestra, una verdadera joya del ajedrez de todas las épocas. Carece, quizá, de las sutilezas profundas que destacan al ajedrez moderno en materia de planteos, pero, en cambio, tiene el poderoso atractivo de un medio juego lleno de enjundia y de una combinación final pocas veces vista en partidas de torneos. Actúan dos alfiles encerrados (uno por bando) y se observará de qué manera se ingenió Zukertort para provocarle al rival
jugadas que al final le permiten ganar por la acción decisiva de ese enemigo inesperado. Zukertort,J – Blackburne,J 1-0

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Soy German Spata ,Maestro FIDE Argentino , me dedico a formar jugadores con perfil competitivo. Actualmente gran parte de mis alumnos tienen objetivos serios en ganar los Campeonatos Nacionales Amateurs (Sub 2300/2000/1700) y Nacionales Infantiles.

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