Clase 202 – Los alfiles de distinto color

“Es tablas. Tenemos el alfil de distinto color”. Esto se oye permanentemente en los torneos. Cada vez que la suerte quiere que se arribe a un final de este tipo, los jugadores se apresuran a declarar tablas la partida sin reparar en que, si bien la existencia de alfiles de distinto color acentúa las perspectivas de hacer tablas y dificulta la tarea de quien puede ganar, no “obliga” a declarar empatado un cotejo, mientras haya posibilidades de acción. Hay varias razones que justifican esa actitud de los aficionados, aun de primera categoría. Una es la propia supervalorización de la capacidad, ya que generalmente propone tablas quien está un poco inferior, y no concibe cómo es posible que “él” pierda un final de alfiles de distinto color con peones iguales. Cansado de saber que en los finales donde quedan muy pocos efectivos no bastan a menudo dos, y en algunas situaciones especiales hasta tres peones para ganar, esgrime ese argumento en el subconsciente, para convencerse de que el empate que propone es justo, ya que el sabrá, sin dificultad, llegar a ese resultado. La otra razón, y sin duda muy poderosa, es que, en realidad, en la mayoría de los finales de alfiles de distinto color se llega a posiciones de tablas. El hecho de que los alfiles no puedan encontrarse nunca y que en consecuencia sean difíciles de neutralizar, hace que determinados sectores del tablero sean inaccesibles para cada uno de los competidores. Esto es evidentemente cierto cuando se tiene un peón de ventaja y se llega al final de alfil y peón contra alfil. Es menos cierto cuando se trata de un final de alfil y dos peones contra alfil, si bien hay multitud de posiciones típicas de empate. Es probable cuando hay muchos peones en el tablero, y simplemente posible cuando hay, además de los alfiles, torres o damas y abundantes peones por ambos lados. Es evidente que para poder hablar de tablas por la existencia de alfiles de distinto color, hay que haber cambiado las demás piezas menores. Estas posibilidades existen apenas queda sólo un alfil por ambas partes, aun habiendo torres y damas en juego, pues es difícil y peligroso apelar al expediente de entregar calidad para evitar la nulidad, recurso que por cierto da buenos resultados en muchas posiciones, cuando se logra pasar algún peón y cambiar la torre por alfil y peón. Esto quiere decir que quien esté mejor o tenga algún peón más debe tratar de evitar arribar a ese final de alfiles de distinto color, pero esto no debe interpretarse que se justifiquen los empates con multitud de peones apenas se arriba a un final de este tipo. Muchas victorias se han dejado de obtener por esta sugestión colectiva, y muchos triunfos espléndidos se han logrado a pesar de la existencia de alfiles de distinto color, por haber buscado la victoria en situaciones que
para la mayoría de los aficionados son tablas. Pero antes de mostrar las excepciones, ya que prácticamente son esto las posiciones ganadoras, pasaremos rápida reseña a situaciones teóricas de tablas y ganadas en los finales de alfil y dos peones contra alfil, para que el principiante, y aun quien no lo es, trate de evitarlas cuando vaya en pos del triunfo, en un final de este tipo.

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Soy German Spata ,Maestro FIDE Argentino , me dedico a formar jugadores con perfil competitivo. Actualmente gran parte de mis alumnos tienen objetivos serios en ganar los Campeonatos Nacionales Amateurs (Sub 2300/2000/1700) y Nacionales Infantiles.

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