Clase 37 – El valor relativo de las piezas

Cuando una persona aprende a jugar al ajedrez, lo primero de que se entera es del valor de las piezas. Sabe que un peón vale poco y no cuida mayormente esos valiosos factores estratégicos de las partida. Cuida más los caballos que los alfiles, porque teme los jaques dobles y goza enormemente cuando aplica uno al rival. Las torres son motivo de mayor preocupación, porque les queda grabado en el oído aquello de que valen mucho más que las piezas menores, y cuida la dama con admirable celo, quizá por una razón atávica, que impulsa al hombre a conservarla dentro y fuera del ajedrez, y, además, porque no ignora que también en el humilde ambular de los trebejos, en el inanimado tablero, ésta tiene una importancia capital. El ajedrecista bisoño sabe del ajedrez casi exclusivamente el valor de las piezas. Tiene del juego un concepto materialista, y en las partidas que disputa sólo le preocupa capturar el mayor número posible de piezas rivales. Nada le interesa el desarrollo; no vacila en ambular con una sola pieza a través del tablero si con esa maniobra logra enriquecer su bagaje de conquistas y luego cuenta las piezas que están fuera del tablero para cercionarse de si tiene o no ventaja material. Nadie le ha enseñado que el ajedrez es una unión de ventaja material y ventaja posicional, y que de nada sirve tener alguna pieza de ventaja si ésta no puede actuar en la zona crítica del combate, de la misma manera que de poco sirve tener una gran fortuna si no se está dispuesto a hacer uso de ella. El concepto que debe dominar al ajedrecista es que el ajedrez es una armónica conjugación de factores exactamente iguales en importancia: piezas y tablero y que aquéllas valen de acuerdo con la situación que ocupan y con la acción que desarrollen. El juego tiene una finalidad distinta a la de ganar material. Se juega para dar jaque mate al rey, es decir, para eliminar la pieza fudamental del rival. No gana, pues, quien posee más material, sino que se impone quien encierra al monarca enemigo. Es una finalidad estratégica y no una finalidad material. Ahora que para lograr encerrar al rey debe primero el jugador librar una batalla para dominar en efectivos al adversario o para anular la acción de los mismos, pues por medio de amenazas directas nada se logra, si no se tiene la necesaria superioridad posicional. Esta es, en realidad la médula del tema que ahora tratamos, que es, asimismo, el arte íntegro de la combinación de mate en casi todas las posiciones. La entrega de material para ganar tiempos es el sacrificio heroico en procura de una victoria absoluta, que en el campo más peligroso y complejo de la guerra a tantas páginas gloriosas ha dado origen. Veremos una serie de nuevos ejemplos del tema. Y comenzaremos con el final de la partida que en el torneo de Nueva York de 1924 le ganó José Raúl Capablanca a Efim Bogoljubow. Fue así: Bogoljubow,E – Capablanca,J 0-1

Una interesante maniobra de ganancia de tiempo para dar mate nos la da la posición que insertamos a continuación, y que se produjo en una partida que jugó el ajedrecista alemán Ahues en una sesión de simultáneas. Ahues,C – NN

En ambos casos la doble amenaza se ha transformado en ganancia de tiempo fundamental para lograr la victoria, y en ambos se ha demostrado que en las posiciones de ataque la ganancia de tiempo es más valiosa que el material y que las piezas valen en ajedrez por lo que hacen y no por su mera existencia en el tablero. De lo que se demuestra que la superioridad de material es falsa cuando no se ha tenido tiempo de poner en acción los efectivos. Finalmente veamos una antigua y famosa partida de Marshall, en la que se produce una combinación elemenal y típica de ganancia de tiempo mediante sacrificios en la zona del enroque, que comprometen al rey y dilatan el desarrollo del bando atacado. Marshall,F – Burn,A 1-0

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Soy German Spata ,Maestro FIDE Argentino , me dedico a formar jugadores con perfil competitivo. Actualmente gran parte de mis alumnos tienen objetivos serios en ganar los Campeonatos Nacionales Amateurs (Sub 2300/2000/1700) y Nacionales Infantiles.

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