Clase 107 – Un problema apasionante

Estamos considerando uno de los temas de más apasionante interés de la técnica ajedrecística y que es el secreto de infinidad de victorias y derrotas. La transformación del valor de un peón al llegar a la octava línea es un magnífico contrasentido que cambia la estructura de la lucha. Tiene el ajedrez, precisamente en el “zugzwang” y en la coronación de un peón, uno de sus más deliciosos problemas. Es que resulta ilógico que, en cierto momento, el tener que jugar sea la causa de la derrota, como sucede en las posiciones de “zugzwang”, y no deja de tener gracia que un simple y oscuro peón se transforme por arte de magia en dama, torre, caballo o alfil, según sea el gusto de quien lo corone, gusto supeditado, como es natural, a las exigencias de la posición. Pero la coronación de un peón tiene otro significado. Es el premio al brillante esfuerzo de una pieza, es la penetración de la misma en las líneas enemigas, es el soldado anónimo que por su propio esfuerzo conquista situaciones valiosas. La coronación de un peón es la meta de los ajedrecistas en la etapa final de la partida, pero no lucha desde el comienzo con este norte. Cuando logra pasar un peón no pretende llevarlo a dama, ya que sin duda lo perdería en su peligrosa marcha; pero, en cambio, un peón pasado, libre, bien defendido, es una espada de Damocles sobre el juego adversario y proporciona indudable tema para las diversiones tácticas. El peón pasado es así una amenaza que va subiendo de valor a medida que la partida se simplifica. En el final adquiere su mayor importancia, de la misma manera que sólo en esa etapa de la lucha se valorizan los peones libres, avanzados y alejados de los reyes adversarios. Vimos anteriormente un bello ejemplo de coronación de peones en un final de alfiles aparentemente imposible de forzar. Se vio de qué manera un peón avanzado, contenido por un peón susceptible de ser vulnerado por otro peón, adquiere jerarquía en el final de una contienda. Veamos ahora su importancia y la serie de principios generales, fáciles de captar y encerrar en normas fijas, que se producen en esta etapa de la lucha y en esta diversidad de factores tácticos que acentúan el interés y la belleza del juego.

CÓMO TRIUNFÓ SANZ
Mostremos la posición de una famosa partida jugada en Madrid en el año 1934, entre Ortueta (blancas) y Sanz (negras), dos ajedrecistas locales de ningún renombre internacional, pero que en este cotejo rayaron a gran altura: Ortueta – Sanz 0-1

LOS FINALES DE PEONES SOLOS
Pero prudente es que volvamos a los ejemplos simples, pues estamos penetrando sin titubear en un terreno accidentado y excesivamente complicado, a pesar de su belleza y poder de atracción. Veremos la lucha de peones solos para observar de qué manera puede un peón filtrarse hacia la coronación en determinadas posiciones. Vimos el ejemplo de la lucha de tres peones contra tres peones y observamos de qué manera uno de los mismos se filtra inevitablemente cuando los peones están frente a frente con solo una línea libre entre sí. Veremos ahora un antiguo final de la lucha de cuatro peones contra cuatro peones. Necesario es mostrarlo, por cuanto en este caso el sistema para pasar un peón es distinto. En lugar de avanzar el peón del centro, se avanza primero el del flanco. Por ejemplo: Peones solos

Veamos ahora uno de los más antiguos finales de Horwitz y Kling: Horwitz/Kling – 1-0

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Soy German Spata ,Maestro FIDE Argentino , me dedico a formar jugadores con perfil competitivo. Actualmente gran parte de mis alumnos tienen objetivos serios en ganar los Campeonatos Nacionales Amateurs (Sub 2300/2000/1700) y Nacionales Infantiles.

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