Clase 158 – La centralización de la dama

Uno de los temas estratégicos menos considerados en toda su importancia, pero valioso por lo que incide en la estrategia de las luchas abiertas, es la centralización de las piezas. Nos iremos ocupando del mismo y especialmente de la centralización de la dama, pieza tan delicada para jugar en las aperturas y cuya prematura acción ha merecido tantas críticas. Hemos visto ya en el tercer tomo de qué manera se castiga la osadía de poner rápidamente en actividad una pieza de tanto valor. No quiere decir esto ni mucho menos que la dama deba permanecer ociosa, sino que es preciso ubicarla en zonas desde las que ejerza una acción tenaz, sólida, pero que no pueda facilitar el desarrollo de las piezas enemigas. Por esto resulta difícil a menudo poder centralizar la
dama, o sea situarla en los cuadros centrales del tablero. De ellos es generalmente la casilla “d4” (“d5” para las negras) la que brinda una acción más poderosa, pues la dama vulnera la gran diagonal sobre el enroque corto rival, y, además, toma la otra importante diagonal que tiene su última estribación en el peón “a7” enemigo (“a2”). Esto se puede hacer siempre que se cambie el caballo dama rival y el caballo rey del mismo bando no pueda acudir rápidamente en reemplazo del ya desaparecido. Es precisamente este detalle fundamental el que da fuerza decisiva a los planteos que tienen por base la oportuna realización de la jugada d4, sostenida por el caballo de “f3”, o sea casi toda la gama de aperturas del peón rey. Por ejemplo, después de 1. e4 e5 2. Cf3 Cc6 3. d4 es una magnífica jugada, no sólo porque desarrolla las piezas y significa la fiscalización del centro del tablero, sino porque luego de 3. …, exd4 4. Cxd4, no puede replicarse con 4. …, Cxd4, a causa de que luego de 5. Dxd4 la dama blanca estaría sólidamente ubicada en el centro del tablero, dispondría de un buen radio de acción y no podría ser desalojada por medio de …, c5 sin dejar una gruesa debilidad en el punto “d5”. En la Apertura Española sucede lo mismo en la variante Steinitz, y casi no hay aperturas del peón rey donde no se produzcan situaciones de este tipo. Aun en las defensas, como por ejemplo la Siciliana, luego de 1. e4 c5 2. Cf3 Cc6 3. d4 exd4 4. Cxd4, no se debe nunca seguir con 4. …, Cxd4 , a causa de que luego de 5. Dxd4 las blancas centralizarían poderosamente su dama y no es fácil desalojarla con una pieza de menor valor. A esta causa se debe el consejo permanente de mantener el caballo en “c3” (“c6”) cuando está la columna “d” abierta, pues esta pieza ejerce la acción sobre el cuadro “d5” (“d4”) enemigo. Se dirá que en los ejemplos anteriores pueden las blancas seguir, si el negro no cambia los caballos, con Cxc6 y luego Dd4, pero para hacer esto deberían perder un tiempo valioso y en
todos los casos el peón que va a “c6”, luego de retomar el caballo, puede avanzar oportunamente con fuerza a “c5”, desalojando a la dama sin dejar tan débil el peón de “d6”.

NIMZOWICH DICTA CÁTEDRA
El valor de las piezas cambia en ajedrez de acuerdo con la estructura de peones, verdad añeja que no por muchas veces repetida debe callarse, pues de su cabal conocimiento surge gran parte de la capacidad ajedrecística de los jugadores. En las posiciones abiertas las piezas tienen mucho mayor valor, pues su radio de acción aumenta considerablemente. De lo que resulta que la dama, la pieza de más importancia en el tablero de madera, como en el de la vida, logra su mayor trascendencia en las partidas donde su acción no se ve trabada por los propios peones. Por esto importa mucho aclarar el problema de ponerla en acción, máxime cuando se ha dicho hasta la saciedad que es peligroso desarrollarla prematuramente. Esto es verdad, pero no absoluta. La dama no debe ser puesta en acción cuando corre graves riesgos de ser atacada por piezas menores, que además de desalojarla consigan ganar tiempos en el desarrollo. Pero, en cambio, es poderosa cuando ocupa lugares centrales inaccesibles a las amenazas de piezas rivales. Veamos el ejemplo que brinda la partida Rubinstein-Nimzowich del torneo de Carlsbad de 1923. Rubinstein,A – Nimzowitsch,A 0-1

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Soy German Spata ,Maestro FIDE Argentino , me dedico a formar jugadores con perfil competitivo. Actualmente gran parte de mis alumnos tienen objetivos serios en ganar los Campeonatos Nacionales Amateurs (Sub 2300/2000/1700) y Nacionales Infantiles.

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