Clase 162 – Síntesis de lo estudiado

Vimos ya diversos aspectos de la lucha por la centralización de una pieza. Sabemos que ésta suele transformarse, ya en columna abierta (la columna que deja libre el peón que toma el lugar de la pieza central cambiada), ya en punto fuerte (la casilla que ocupaba anteriormente el peón que pasa al sitio de la pieza central cambiada), ya en peón pasado, pues un peón en quinta (cuarta, si es negro) suele quedar libre, o solamente en peón en quinta fuerte pues controla las casillas sextas laterales, lo que es muy valioso si el rival no dispone de un alfil para controlar esos cuadros. Por ejemplo, la formación de un peón blanco en “e5” contra uno negro en “e6” es buena habitualmente cuando el segundo jugador no tiene el alfil rey, y la de un peón en “d5” contra otro en “d6” es excelente cuando el negro no dispone de su alfil dama. En estos casos la fiscalización de las columnas “e” o “d”, respectivamente, suele ser muy importante y desagradable para quien ve dominada por el adversario una casilla vital dentro de su propio bando. Pero es necesario seguir adelante en el estudio del tema y considerar otro aspecto del mismo. Hemos dicho que cuando se centraliza una pieza menor debe tenerse en cuenta la posibilidad del adversario de rechazar la agresión. En los casos en que se haga necesario replegarse, es generalmente imprudente la centralización, salvo que se obtenga otro tipo de ventaja de orden posicional. El principio podría ser este: cuando se coloca una pieza en quinta (cuarta para las negras) debe temerse mayormente el desalojo de la misma por medio de la agresión de un peón, si la columna en que se halla la pieza está abierta. Por ejemplo: 

Si el esqueleto posicional es éste, puede jugarse 1. Ce5 sin temer 1. …, f6 , pues en ese caso, luego ya de 2. Cxd7 o de replegarse nuevamente con el caballo, se dispone de un peón débil para “trabajar” al de “e6” rival, que a la vez ha debilitado el ala rey al jugar …, f6. En cambio, la centralización de la pieza no es tan aconsejable cuando la columna en la que se encuentra la casilla donde ubicaremos la pieza está cerrada. En ese caso debe temerse el desalojo, porque permite al adversario a su vez romper el centro y librarse de la presión; por ejemplo: 

Es éste un esqueleto de posición muy usual y muy parecido al anterior. La única diferencia es que un peón blanco está en “e3 ” en lugar de en “c3”. En este caso debe meditarse mucho antes de jugar Ce5, pues si esto se efectúa, luego de …, f6, las negras amenazan seguir con …, e5 liberando totalmente el juego. Por estar cerrada la columna “e”, el blanco no podrá evitar ese plan. Tenemos, pues, los principios a los cuales es fácil sujetarse y que, si bien no son infalibles, se encuentran siempre muy cerca de la verdad. Por eso resulta interesante observar que en estas posiciones hay un sistema para mantener la centralización, aun cuando mucho más peligroso y sujeto a factores sutiles de la posición adversaria. El medio es el de sacrificar la pieza centralizada para hacer del cuadro “e5” un nudo de la posición que impida el desahogo del rival. Esto sólo puede considerarse cuando el adversario está enrocado corto y se
dispone de elementos para atacar el debilitado enroque del rival. No lo damos como regla general, sino como excepción, solamente como una idea estratégica a tener en cuenta en determinadas posiciones.

EL DESALOJO DE LA PIEZA DEJA PEONES DÉBILES
Hemos estudiado posiciones en las que el rival lucha por expulsar la pieza central, logra atacarla y prepara a su vez la ruptura central por medio de la ubicación de un peón en el cuadro que antes ocupaba la pieza enemiga. Y afirmamos que en este tipo de posiciones queda aún el recurso de mantener la pieza agredida. Pero bueno es que no generalicemos y determinemos cuál es la posición típica que permite a menudo recurrir a este género de combinaciones. Se trata solamente de la lucha por el punto “e5” (“e4”), la que se presta a la familia de maniobras que estamos ahora considerando, cuando existen estos detalles: que el agresor de la pieza centralizada esté enrocado corto y que el enroque carezca de buena defensa. Por otra parte, casi siempre sucede esto, pues para atacar la pieza de “e5” (“e4”) debe recurrirse al avance del peón “f” a “f6” (“f3”), y en esa forma cualquier agresión sobre el punto “h7” (“h2”) es poderosa, porque naturalmente el enroque carece del sostén natural y fuerte del caballo de “f6” (“f3”), que es la llave maestra de su defensa.

EL ESQUELETO DE LA POSICIÓN
El esqueleto técnico de la posición más favorable para el atacante es el que nace de un caballo en “e5”, un alfil en “d3” y una dama en “d1”. Esta configuración, tan usual, es inocua contra un enroque normal y un caballo en “f6” que lo sostenga, pero apenas el caballo desaparece se torna muy fuerte. Esta fuerza aumenta si se avanza …, f6 para desalojar al caballo rival. En ese caso la jugada Dh5 obliga habitualmente al avance del peón “f” a “f5”, lo que salva el caballo agredido y lo deja sólidamente ubicado en “e5”. Por ejemplo: 

En una posición en que, aparte de la situación de otras piezas, se llegue a un esqueleto estratégico como el esbozado, resulta un disparate la jugada
…, f6, ya que luego de Dh5 se amenaza mate y se logra una posición dominante. Esta es la armazón estratégica burda de la posición que da lugar a este típico tema de sacrificio de la pieza centralizada, con mayor o menor orquestación o sutilezas tácticas. La partida que ahora veremos, magnífica en todo sentido, lleva el tema quizá a su máxima sutileza. Pero en realidad la idea central es la que nos ocupa y entra en uno de los capítulos conocidos de la centralización de una pieza en “e5”, que, siendo parecido, tiene sus diferencias con la posesión del cuadro “d5”.

EL MODELO DE AHUES
La presente partida es una de las más famosas del ajedrez moderno. En ella el maestro alemán Ahues batió al ucraniano Bogoljubow y conquistó el premio de belleza por la admirable maniobra de sacrificio realizada. Es decir, en realidad lo compartió, pues Bogoljubow, verdadero “conejo de Indias” del torneo, fue
asimismo batido en admirable forma por Monticelli, quien dividió con Ahues dicho premio. Los comentarios son del maestro mexicano Joaquín Araiza.
Bogoljubow,E – Ahues,C 0-1

[*Nota a pie de página: La partida citada en el comentario final de la partida anterior no aparece en la edición original, probablemente por una omisión del autor. Se trata de la siguiente: Kmoch,H – Araiza Munoz,J ½-½

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Soy German Spata ,Maestro FIDE Argentino , me dedico a formar jugadores con perfil competitivo. Actualmente gran parte de mis alumnos tienen objetivos serios en ganar los Campeonatos Nacionales Amateurs (Sub 2300/2000/1700) y Nacionales Infantiles.

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