Clase 49 – Los recursos tácticos

Que los recursos en ajedrez son muy abundantes, nadie lo duda. Casualmente, es entre los juegos de ingenio, el que mayor gama de posibilidades ofrece y el que, a pesar de su dificultad y debido a la misma, permite a un buen jugador salvar con mayor facilidad los obstáculos de un mal momento. Hay errores decisivos, fundamentales, que no admiten remedio, pero hay también pequeños errores que sólo alcanzan a dejar, a quien los comete, en inferioridad de condiciones. Esas fallas del ajedrecista, muy difíciles de evitar cuando no se posee un cerebro que trabaje con la rítmica acción del que poseen algunos grandes maestros -quienes, aun a pesar de eso, son susceptibles de omisiones serias-, son las que establecen la fuerza del aficionado. Un jugador es bueno o malo, de acuerdo con la cantidad de veces que se equivoque. El bueno hará más buenas jugadas que errores, y el malo llega a no hacer casi nunca una buena jugada, salvo en aquellas posiciones donde el mate en una es inevitable, o en la apertura, cuando efectúa las primeras movidas de la lucha. Cuando un ajedrecista es más hábil que otro, puede permitirse el lujo de incurrir en algunos errores que le hagan quedar en desventaja estratégica. Puede también, en muchos casos, perder un peón y aún más, para luego hacer valer su mayor habilidad y triunfar, no por obra de la partida en sí, sino de su ingenio para plantear celadas de largo alcance a su rival, las que suelen transformarse en recursos tácticos definitivos. Por esta causa el error en ajedrez suele ser menos grave que en las damas, por ejemplo. Cuando se practica este último juego, mucho más simple en sus formas y sus combinaciones, no es posible distraer la atención un sólo instante. El error suele ser irreparable, por la misma facilidad del juego, que impide realizar tanta abundancia de combinaciones, y, sobre todo, de combinaciones sutiles.

LA DESVENTAJA COMO FUENTE INSPIRADORA
Infinidad de grandes partidas se han producido en momentos en que un bando se hallaba en desventaja, pues, impulsado por la necesidad de apelar a los grandes recursos el jugador ideó una combinación que no sólo salvó la partida, sino que permitió incorporarla a la bibliografía del ajedrez, y en lugar destacado. Existe, pues, un factor muy valioso en la vida del ajedrez práctico, que es el recurso táctico. Muchos le llamana celada, pero la celada es otra cosa. Celada es aquella maniobra que tiende solamente a ganar si el rival, ingenuamente, cae en la misma. Recurso tácticos es una combinación por medio de la cual es posible igualmente vencer si el rival omite alguna jugada, pero que, en caso de que fracase, no ofrece al adversario posibilidad alguna. Es decir, que si fracasa se convierte solo en una jugada normal y consecuente con el plan, y si triunfa es una combinación ganadora o que permite hacer tablas una partida perdida.

DIFERENCIAS ENTRE RECURSO TÁCTICO Y CELADA
En la celada, el objetivo único de la jugada es confiar en la estupidez transitoria del rival. En el recurso táctico, ésta puede permitir ganar, pero en caso de que el adversario esté atento a nuestras amenazas, la maniobra ha de ser siempre concordante con el plan general de la partida. Y que hay en cada partida de ajedrez multitud de posiciones donde es posible que la victoria se escape por la sucesiva acción de este tipo de jugadas adversarias, es detalle que todos saben. Y aun podría afirmar que hay muchos jugadores de primera categoría, nuestros, que han hecho de este tipo de planes su verdadera fuerza. Cuando se oye decir con mucha frecuencia: “¡Que suerte tiene fulano; siempre está inferior y luego gana!”, hay que suponer que no es posible que el azar ayude tan persistentemente a una persona y menos en ajedrez. En la vida, el azar es mucho menos frecuente de lo que la gente supone. Casi siempre el llamado azar es el fruto de alguna virtud oculta de quien logra sus favores. “Hay que ayudar al azar, para que éste se acuerde de nosotros”. Este debería ser el lema de los ajedrecistas, y esto es lo que justifica que algunos jugadores ganen tantas partidas teóricamente perdidas.

FACTORES PSICOLÓGICOS
Hay quienes se agrandan, precisamente cuando comienzan a estar inferiores. Necesitan de este acicate, de la urgencia de emplearse, si desean evitar la derrota, para desplegar toda su eficiencia. Estos jugadores, ante las primeras nubes de su horizonte, se multiplican, buscan afanosamente combinaciones, celadas y recursos de todo tipo, y cada jugada es una permanente amenaza para el rival. En cambio, hay multitud de ajedrecistas que juegan confiados en sí mismos, cuando están un poco mejor, y resulta que de ese desigual estado de ánimo y de esa desigual exigencia a su cerebro, gana habitualmente quien está teóricamente perdido. Ha habido ajedrecistas que han ganado multitud de partidas perdidas, por esa virtud magnífica de agrandarse ante la adversidad. En nuestra época, Pleci, y aun el propio autor de este libro, suelen ofrecernos multitud de ejemplos de victorias en posiciones estratégicamente dudosas. En la esfera internacional, el Dr. Lasker fue un ejemplo típico de los primeros. Sus mejores partidas fueron, precisamente, aquellas en que tuvo dificultades estratégicas en los planteos, y el Dr. Tarrasch y el austríaco Schlechter fueron ejemplo de los segundos, ya que hay infinidad de partidas de estos grandes maestros en que la victoria se les escapó por efectos de la menor intensidad del esfuerzo mental, precisamente cuando más segura parecía la misma.

POR QUÉ DECAE LA EFICIENCIA
Esto suele sueder a todos aquellos jugadores que asignan a los planteos, con justa razón, la importancia definitiva del ajedrez. Una vez conseguida una posición decididamente favorable, creen que ha terminado la misión de la partida y esperan recoger los beneficios del mejor planteo, sin nuevos esfuerzos tan sutiles. Y la gruesa realidad, en un accidente táctico de inferior dignidad técnica, pero desgraciadamente tan importante para la victoria -que es el defecto del ajedrez como arte- como lo primero, hace que se malogren los bordados estratégicos de quienes lograron ventaja en la apertura. Para amenizar estas afirmaciones daremos algunos ejemplos de posiciones determinadas y mostraremos más tarde algunas partidas aleccionadoras. Se verá la importancia del recurso táctico y se tratará de infiltrar en el ánimo del aficionado bisoño, y aun de aquel que presume de erudito, que nunca está ganada una partida de ajedrez y que la única realidad absoluta es el mate o el abandono del rival, dado que hasta ese momento es peligrosa toda atenuación del esfuerzo mental y de la concentración.

UN RECURSO TÁCTICO OCULTO QUE FRACASA
Ahora daremos una posición en la que un bando se encuentra estratégicamente perdido, sin recursos, por graves deficiencias de planteo; pero como tiende, no obstante, un lazo, que más que celada, por su alcance y por ser a pesar de todo o mejor técnicamente, adquiere la jerarquía de recurso táctico. Ya hemos dicho que la celada es aquella trampa que sólo es eficaz cuando el rival se equivoca, y recurso táctico aquel que, entrañando para el adversario riesgos parecidos, no agrava en lo más mínimo la posición existente, y aun favorece la situación general. En una partida jugada entre Grau y Bauer, en el Torneo Mayor de 1926, se llegó a la siguiente posición después de la jugada 30 de las piezas blancas, que conducía el primero. Grau,R – Bauer,C 1-0

En este final hemos visto un magnífico recurso táctico fracasado, pero no por ello menos valioso. Muestra hasta qué grado es necesario desconfiar siempre de las intenciones del enemigo, y cómo, por causa del olvido de esta verdad tantas veces repetida, se pueden perder partidas ganadas estratégicamente: la eterna lucha entre los propósitos más firmemente concebidos en la vida, con los accidentes que se oponen a cada paso a los designios del hombre.

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Soy German Spata ,Maestro FIDE Argentino , me dedico a formar jugadores con perfil competitivo. Actualmente gran parte de mis alumnos tienen objetivos serios en ganar los Campeonatos Nacionales Amateurs (Sub 2300/2000/1700) y Nacionales Infantiles.

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