Clase 148 – Las casillas vinculadas

Seguiremos tratando uno de los temas fundamentales de la técnica del plan en el ajedrez. Es la dificultad que existe en deducir cuál es el punto fuerte del tablero, el motivo estratégico de la partida y la ejecución de una serie de maniobras que coinciden en la orientación medular de la lucha. El ajedrecista, por medio de una serie de detalles que hemos esbozado al correr de estos volúmenes, debe saber deducir sobre las posiciones que ante su vista se presenten.
Ahora veremos con cuánta sencillez un jugador puede saber cuál es el punto más débil de la posición enemiga en aquellas comunes situaciones en que el rival no ha incurrido en ninguna debilidad. Hemos visto ya que, a través del jugoso tema del punto de coincidencia de la acción de las piezas, se pueden
elaborar muchas victorias. Sabemos que este famoso punto de coincidencia es aquella casilla, dentro del juego adversario, en la que se cruza la acción de las piezas de un mismo bando. Por ejemplo, el cuadro “d6”, cuando se posee la torre en la columna “d”, un alfil en “f4”, o cualquier otro cuadro de esa diagonal, la dama en “a3”, o “b4”, o “c5”, un caballo en “f5” y otro en “c4”. Si se colocan todas estas piezas sobre un tablero vacío, se verá que todas ellas dominan la casilla “d6”, y que si se trazara una serie de líneas geométricas en el tablero, en ese punto se formaría un nudo de unión entre las posibles jugadas de todas las piezas blancas.  

La casilla “d6” adquiere así una jerarquía especial, pues es, no sólo el punto central de la presión de las fuerzas blancas, sino que ella es la que vincula todas las fuerzas de ese bando. En este tipo de posiciones generalmente el adversario, para evitar que se apoderen de punto tan valioso y de manera tan sólida, ya que la fuerza que en él se sitúa estará muy apoyada, coloca sus fuerzas de modo que domine a su vez ese punto, y esto deja trazado el plan de juego. Ganará la partida quien triunfe en el propósito de sostener o rechazar ese cuadro, y alrededor del mismo girarán los acontecimientos posteriores de la lucha.

EL AJEDREZ CLÁSICO
Ejemplo vivo de esto nos lo daban las partidas clásicas de fines del siglo XIX y principios del XX. En la época moderna, generalmente los jugadores, antes de iniciar la defensa de un punto, consideran si es posible hacerlo, y habitualmente buscan “contrachances” en otro sector. Las partidas no tienen un solo plan como las antiguas, sino que cada bando traza su propia línea de juego, y esto hace que sean más dinámicas, más peligrosas, más dificiles de conducir, que por esta misma causa haya más errores, y que la armonía deliciosa pero simple del ajedrez clásico, que aún imperó hasta aproximadamente 1925, haya debido ceder plaza a un juego más lujurioso de ideas, donde la habilidad táctica se eleva a la máxima potencia.

CÓMO VENCIÓ PILLSBURY A TARRASCH
Estudiaremos ahora una partida monumental desde el punto de vista del plan, jugada por Harry Nelson Pillsbury, el genial maestro de la Unión, frente al Dr. Siegbert Tarrasch, el teorizador mayor que ha tenido el ajedrez. Veremos, a través de ella, cómo el tema del punto de coincidencia de las piezas se eleva a la categoría de una sinfonía, por la riqueza de su orquestación. Pillsbury,H – Tarrasch,S 1-0

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Soy German Spata ,Maestro FIDE Argentino , me dedico a formar jugadores con perfil competitivo. Actualmente gran parte de mis alumnos tienen objetivos serios en ganar los Campeonatos Nacionales Amateurs (Sub 2300/2000/1700) y Nacionales Infantiles.

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