Clase 118 – El avance h3 (h6) es dudoso conjugado con f4 (f5)

Las combinaciones en ajedrez son producto de determinadas posiciones. No es posible hacer combinaciones cuando se quiere, sino que éstas, para ser racionalmente aceptables, son en realidad un derivado de la posición buscada. Los jugadores llamados de combinación, o sea aquellos que con más frecuencia apelan al sacrificio de material permanente o transitorio para desequilibrar la lucha, lo son porque en realidad tienen la necesaria habilidad para crear posiciones donde éstas son factibles. No combinan por costumbre, sino que provocan las posiciones en que es posible practicar ese estilo aparatoso y bonito, pero que en realidad no es más que un detalle, fundamental si se quiere, de la estrategia total de una partida. El buen ajedrecista debe ser un jugador posicional. Lo era Morphy a pesar de la enorme cantidad de combinaciones que realizó en su vida, y lo era Alekhine, por citar a uno de los más completos, o quizá el más completo jugador que haya existido. Las combinaciones que llevan a efecto estos maestros son el producto de su propio esfuerzo. Las posiciones propicias no surgen habitualmente por arte de magia. Por error del adversario puede llegarse de improviso a una posición donde es posible apelar al sacrificio de material para ganar, pero por lo general esto se consigue creando debilidades fundamentales en la posición enemiga. A esto debe agregarse una adecuada disposición de las piezas. Quien realiza un sacrificio debe tener ventaja en espacio o en tiempo, o posibilidades de obtenerla mediante el sacrificio. Pero además deben existir debilidades serias en la conformación de peones adversarios. El tema que ahora trataremos tiene reminiscencias con el de las jugadas antagónicas que estamos tratando desde diversos ángulos. Vimos que el avance de un peón a la tercera línea, por ejemplo, el de c3, ofrece dificultades cuando está avanzado el propio peón de e4. Se crea una debilidad en ese caso en el cuadro d3 y se da enorme fuerza a la agresión lateral típica de …, d5 del adversario, que especula principalmente con que el peón de c3 rival resta a éste la posibilidad de colocar rápidamente el caballo en c3, que fiscaliza el punto d5. Lo mismo sucede en casi todas las posiciones de peones. Un peón en tercera crea problemas en el avance del peón de la columna subsiguiente a la cuarta casilla. Así, por ejemplo. a3 – c4, o b3 – d4, o c3 – e4, o d3 – f4, o h3 – f4. Es claro que esto ofrece gran número de excepciones, pero en líneas generales nace de esta conformación de peones un germen de posibilidades para el adversario. En todos los casos la casilla tercera que está entremedio de los peones avanzados es débil, y sólo puede hacerse desaparecer la debilidad por medio de un suave debilitamiento de toda la conformación de peones.

ANTIGUO MODELO DEL AJEDREZ LOCAL
Pero ahora trataremos el tema, no de manera estratégica tan amplia, sino que lo reduciremos a una más humilde proporción. Nos ocuparemos de la debilidad que nace de la conformación “stonewall” (d4 – e3 y f4), cuando se está enrocado corto y se avanza también el peón “h”. El típico sacrificio del alfil sobre el peón “h” avanzado, que pocas veces es fuerte, adquiere en este caso enorme vigor, precisamente por la debilidad del peón de e3 retrasado. Veremos más adelante esto a través de varios ejemplos clásicos, pero lo iniciaremos con una partida local que se caracteriza por lo claro de sus combinaciones y las dificultades que entrañó para el blanco esa conformación táctica por cuanto el adversario tenía amplia movilidad con las piezas. La partida fue así: Palau,L – Grau,R 0-1

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Soy German Spata ,Maestro FIDE Argentino , me dedico a formar jugadores con perfil competitivo. Actualmente gran parte de mis alumnos tienen objetivos serios en ganar los Campeonatos Nacionales Amateurs (Sub 2300/2000/1700) y Nacionales Infantiles.

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