Clase 170 – Sólo los errores aleccionan de verdad

No son siempre muy típicos los ejemplos de partidas en los cuales la lucha de la dama contra dos torres ofrezca características de valor instructivo. A menudo errores de uno u otro jugador alteran el resultado del combate y se hace difícil ofrecerlos como ejemplo. Pero como el ajedrez es lucha, experiencia viva, donde el error acecha a cada instante y es así la fuerza emocionante de la partida, no es prudente tampoco eludir la muestra de cotejos complicados, donde gazapos de uno u otro adversario hayan alterado el curso normal del juego. Generalmente nada alecciona tanto en la vida como los errores, cuando son advertidos. De ellos sale la meditación y se recogen experiencias saludables. Los jugadores calificados suelen afirmar que una derrota es más aleccionadora que diez victorias. Cuando se triunfa, el resultado satisface y encandila. El hombre se llena de optimismo y hasta suele dar menos importancia a los errores cometidos. No es difícil que llegue a creer que si ha jugado mal, lo ha hecho por saber que iba a ganar de cualquier manera. Se supervalora y por vanidad desprecia un poco al vencido. Pero cuando la realidad le advierte que él también es susceptible de error, comienza a escarbar la partida, en primer término para saber cómo debió jugar para vencer, y de esta manera poder afirmar a voz en cuello, cada vez que habla del tema, que su adversario tuvo una suerte inmensa y que sólo merced a esto le ganó, y en segundo término, que es lo más útil y único ponderable, para evitar volver a incurrir en ese tipo de equivocaciones. De la misma manera que a menudo nadie atiende los consejos del médico hasta que una enfermedad le advierte lo imprudente de su
actitud, en ajedrez sólo se adquiere prudencia cuando se es batido de neta manera. Es la realidad del fracaso, que es más aleccionadora que multitud de consejos.

LA FUERZA DE LA DAMA
Entre las muchas partidas jugadas en nuestro medio en las que se libró un combate de dos torres contra la dama, favorable a esta última, pero no precisamente por la mayor acción de la dama, sino por algún desacierto de quien conducía las torres, se encuentra el cotejo del torneo internacional del Círculo de Ajedrez, de 1941, entre el maestro Czerniak y Puiggros, lucha más interesante que técnicamente irreprochable. La partida fue así:
Czerniak,M – Puiggros,G 0-1

UN MODELO RECIENTE
Pondremos punto final al estudio de las posibilidades tácticas que brinda la acción de las dos torres contra la dama. Sabemos ya, a través de finales compuestos y de partidas vivas, cosas importantes, pues hemos visto ganar alternativamente a la dama o a las torres, si bien hemos apreciado que estas últimas son habitualmente más penetrantes en su acción. Veremos ahora una partida jugada en el torneo internacional del Círculo de Ajedrez, entre el
maestro lituano Luckis y el holandés De Ronde. En ella se observa un duelo técnico entre esas dos piezas. Quizá no pueda mostrarse en todos sus momentos como un duelo de precisión, pero sí de la fuerza de dos torres y del dominio estratégico que las mismas tienen en todas aquellas posiciones en que la abundancia de peones dificulta la acción de la dama. Luckis,M – De Ronde 1-0

UNA PARTIDA SENSACIONAL
Se jugó en el torneo de Hastings de 1930-31, entre el extraordinario maestro hindú Sultan Khan y el ex campeón mundial José Raúl Capablanca. Ella significó una ruidosa victoria para el primero, y muestra la enorme fuerza de las dos torres en el dominio de una columna abierta, y no puede faltar en todo estudio sobre tema tan interesante. Sultan Khan,M – Capablanca,J 1-0

 

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Soy German Spata ,Maestro FIDE Argentino , me dedico a formar jugadores con perfil competitivo. Actualmente gran parte de mis alumnos tienen objetivos serios en ganar los Campeonatos Nacionales Amateurs (Sub 2300/2000/1700) y Nacionales Infantiles.

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