Clase 62 – El error como fuerza vital del ajedrez

La crítica del ajedrez suele ser despiadada con el error, y lo que resulta más extraordinario es que precisamente los mismos jugadores de primera categoría, cuyas partidas son una sucesión de errores más o menos embozados, y que con alarmante frecuencia pierden juegos ganados y se adjudican victorias risibles, se olvidan de esto cuando deben juzgar al prójimo y se recrean prodigando adjetivos poco amables al que acaba de seguir la tradición del ajedrez local y de todo el ajedrez del mundo. El Dr. Tartakower dijo en cierta oportunidad, con luminosa claridad, que el ajedrez existe por el error, y si bien esto parece sólo una frase, encierra un concepto irrefutable: el interés del ajedrez surge precisamente de la mayor o menor habilidad que tenga el jugador para explotar esos errores imperceptibles en que van incurriendo los jugadores, por avezados que sean, en determinados momentos de la lucha. El tema es interesante y ameno, ya que nos permitirá mostrar más de una partida o posición en la que se producen errores increíbles, y será un amable pretexto para que dejemos la técnica pura para recrearnos en este aspecto anecdótico del juego, que trataremos de matizar con algunas observaciones acerca del error, las causas por que se produce, y las psibilidades que existen de incurrir en él en determinadas posiciones. Además veremos cómo el error suele ser provocado por el adversario en algunos casos. Con las equivocaciones que se han registrado en la historia del ajedrez se podría formar un amplio volumen, pero como debemos abreviar, haremos reseña de los más extraordinarios y de aquellos que se efectuaron en matches por el campeonato mundial, o que gravitaron de manera fundamental en la suerte de los torneos.

DE CÓMO LASKER PERDIÓ UN FINAL TABLAS
En la quinta partida del “match” que por el campeonato mundial de ajedrez disputaron Lasker y Capablanca, conduciendo éste las blancas, jugada en la Habana el 25 de marzo de 1921, se llegó a la siguiente posición después de la jugada 45 de las blancas: Capablanca,J – Lasker,E 1-0

SIETE AÑOS DESPUÉS
Pero la justicia se hizo años más tarde, cuando Capablanca jugó en Buenos Aires con Alekhine en defensa del título de campeón mundial, que obtuviera de manos del gran maestro alemán. En la vigésimo séptima partida, el cubano, con las blancas, que tenía una posición absolutamente ganadora, incurrió en un error garrafal, que no sólo le escamoteó la viactoria en la partida, sino que ejerció decisiva influencia en el desenlace del “match”. Capablanca,J – Alekhine,A ½-½

STAUNTON NO VIO UN MATE EN DOS Y PERDIÓ
En una partida entre y Anderssen, llevando éste las blancas, se produjo esta posición: Anderssen,A – Staunton,H 1-0

UN ERROR ESTUPENDO Y LA ALUCINACIÓN COLECTIVA
En el “match” entre Steinitz y Anderssen, por el campeonato mundial, hubo infinidad de errores garrafales. En una de las partidas, Anderssen se dejó dar una jaque doble a rey y dama en un momento en que tenía la partida ganada, y muchos otros maestros han incurrido en gazapos por el estilo. Capablanca, frente a Tarrasch, en el torneo de San Petersburgo (Leningrado), y en su partida con Saemisch, del torneo de Carlsbad, entregó una pieza sin compensación por omitir una simple réplica de sus adversarios, pero quizá el error más estupendo que registran los anales del ajedrez es el que se produjo en la partida que en el torneo de Londres de 1883 jugaron Mason y Winawer, ambos notables maestros, y el segundo, quizá, la tercera figura del ajedrez de su época.
La posición a la que arribaron fue la siguiente: Mason,J – Winawer,S 0-1

DE CÓMO UN DOBLE DISPARATE DECIDIÓ UN TORNEO
Y, finalmente, para barajar nombres más conocidos, mostraremos una partida que decidió el primer puesto del torneo de San Sebastián, de 1911. En ella se enfrentaron en la última rueda del certamen, los dos líderes de la competencia: Nimzovich y Rubinstein. El primero tenía 12 puntos y el segundo 11 1/2. De ganar o empatar aquel, su victoria habría sido inevitable y de ser batido, como sucedió, el primer puesto iba a ser ocupado por Rubinstein. La lucha fue magnífica e intensa en gran parte de su desarrollo, pero en el momento crítico se produjeron dos errores tan desmesurados que puede afirmarse que hasta en este aspecto ambos maestros se equivalieron. Veamos la partida: Rubinstein,A – Nimzowitsch,A 1-0

LA CAUSA DE ESTOS ERRORES
Como se ve, no les va en zaga esta partida, en materia de errores, a muchas que se juegan en el país. Es indudable que también en ella el apremio del tiempo -ya que en este torneo se jugaba a 45 movidas por hora y los errores se produjeron al aproximarse la segunda hora del juego de cada adversario- ha conspirado contra la armonía de producción. Es que todos los errores son posibles cuando se debe jugar precipitadamente, y el único error criticable es el de no saber administrar ese precioso retaceado elemento que los organizadores de torneos y “matches” les ponen a los competidores para evitar que las partidas se diluyan en una aburridora prueba de resistencia sobre la silla. El ajedrez es, no sólo un juego de la inteligencia, sino un “ejercicio” de la inteligencia, y para probar la habilidad de quien lo juega se hace imprescindible ponerle límite de tiempo a quien lo practique, porque la verdadera gracia del esfuerzo están en la mayor rapidez mental de quien lo hace.

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Soy German Spata ,Maestro FIDE Argentino , me dedico a formar jugadores con perfil competitivo. Actualmente gran parte de mis alumnos tienen objetivos serios en ganar los Campeonatos Nacionales Amateurs (Sub 2300/2000/1700) y Nacionales Infantiles.

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