Clase 211 – La experiencia en finales de partidas

Entraremos ahora en otra etapa más agradable del estudio sobre los finales de torres. Hasta el momento estudiamos solamente finales teóricos analizados. Nos hemos preocupado de analizar los finales que la teoría agotó y que sin embargo muy pocos jugadores dominan, por ese hábito de no estudiar nunca cosas útiles que domina al hombre en casi todas las actividades. El aspecto ameno del juego del ajedrez agrada siempre más que el estrictamente teórico, cuya aridez reconocemos, pero es evidente que antes de entrar en el terreno semianecdótico, como ahora vamos a hacer, o en el terreno estratégico, que vendrá más tarde, es necesario enseñar detalles elementales de la técnica de estos finales, para que el aficionado comprenda
con claridad lo que mostraremos en el curso de estos análisis de finales de torres y peones. Antes de estudiarlos desde el punto de vista estratégico es prudente que probemos una afirmación repetida por nosotros varias veces, sobre la inseguridad manifiesta de la gran mayoría de maestros en estos finales. Y para que esa afirmación no sea atrevida, repetiremos algunos ejemplos que hace varios años dio el Dr. Alekhine, entonces aspirante al campeonato mundial, en el artículo que publicó en la revista “Mundial”. Con ellos, y algunos otros que agregaremos, trataremos de probar la verdad de aquella afirmación, que se hace más evidente en las posiciones irregulares de peones.

SERIO ERROR DE LASKER
Pocos maestros han tenido en el mundo un prestigio más justificado que Emanuel Lasker, como conductor de finales. Quizá sólo el de José Raúl Capablanca ha sido más merecido. Y, a pesar de ello, vamos a ver cómo ambos, en determinadas posiciones críticas, evidencian inseguridad y dejan de obtener victorias que hasta ese momento habían sido pacientemente gestadas. En el torneo de Moscú de 1925 Lasker fue derrotado por Levenfisch por haber omitido en un final de torres la jugada exacta que le habría permitido empatar el juego. La posición era la siguiente: Lasker,E – Levenfish,G 0-1

ERROR DE LASKER CON ACOMPAÑAMIENTO DE SPIELMANN
Nuevamente ese torneo de Moscú ofrece un ejemplo gráfico de la dificultad que encierran los finales prácticos de torres y peones. Y el hecho adquiere mayor importancia si se considera que a un error de Lasker sigue otro no menos importante de Spielmann, que se ha especializado precisamente en el análisis de estos finales de torre desde el punto de vista puramente estratégico. Lasker,E – Spielmann,R 1-0

TAMBIÉN CAPABLANCA SE EQUIVOCA
Y que tenía razón Alekhine cuando afirmaba que casi nadie sabía jugar a la perfección los finales de torres y peones lo demuestra el ejemplo que damos a continuación, también del torneo de Moscú de 1925. En él Capablanca, que jugaba con negras contra Spielmann, tenía una posición favorable por la acción de un peón libre en “c4”, pero el entonces campeón del mundo se impresionó por la acción de un inofensivo peón pasado de Spielmann, y sólo consiguió empatar. Fuerza es reconocer, sin embargo, que Spielmann jugó de magistral manera a partir de la jugada 73ª de su rival.
Spielmann,R – Capablanca,J ½-½

A través de los tres ejemplos que hemos visto se observa lo difícil que es jugar bien estos finales cuando se trata de posiciones poco usuales, o con formaciones de peones desiguales.

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Soy German Spata ,Maestro FIDE Argentino , me dedico a formar jugadores con perfil competitivo. Actualmente gran parte de mis alumnos tienen objetivos serios en ganar los Campeonatos Nacionales Amateurs (Sub 2300/2000/1700) y Nacionales Infantiles.

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