Clase 213 – La meta de la torre

En otra oportunidad hablamos de la importancia de la ubicación de una torre en séptima. Vimos partidas en las que, en realidad, toda la estrategia consiste en realizar largas combinaciones para ocupar zona tan dominante de la lucha con una torre. Cuando un jugador se apodera de una columna abierta con una torre, aspira a dominar cuando le convenga la séptima línea, para decidir así el combate. Es claro que una torre en séptima no tiene importancia por el mero hecho de estar en esa situación. Las casillas del tablero de ajedrez valen todas, en realidad, olvidándose de la existencia de las piezas que las ocupan, exactamente igual, pero desde que se ubican las piezas en el tablero ese valor cambia, pues hay zonas más propicias para atacar y defenderse con rapidez, como son los cuadros centrales.

EL SECRETO DE LA SÉPTIMA LÍNEA
La importancia de la séptima línea radica, en verdad, en dos detalles fundamentales. Habitualmente hay buen número de peones rivales en ese sector, que al entrar la torre quedan atacados, lo que condena generalmente a la torre rival a una precaria ubicación para apoyarlos y al hecho más importante técnicamente en los finales de que en el noventa por ciento de las posiciones el rey está en la octava (primera) línea y automáticamente queda bloqueado en ese sector por la acción de la torre en séptima. Y es más importante esto porque los peones tienen el recurso (recurso habitualmente precario, porque la torre los ataca por retaguardia) de avanzar, y el rey no goza del derecho de soportar estoicamente un ataque o pasar por una casilla atacada. Al quedar anulado el rey en la octava línea, se crea automáticamente un desequilibrio grave, ya que un bando posee un rey activo y el otro un rey inutilizado, lo que es fuente de infinidad de derrotas, dada la enorme fuerza del rey como pieza de combate en los finales de partida. Como es natural, esto se acentúa en los finales, porque quedan pocas piezas en el tablero. De lo que se deduce que en los finales de torre quien logra apoderarse de una línea o columna abierta desde la cual se fiscalice la acción del rey enemigo y se le aparte de la lucha, aun cuando sea por algún rato, tendrá todas las posibilidades de vencer.

UNA LECCIÓN TÍPICA DE CAPABLANCA
Esto lo veremos a través de un final muy instructivo, en el que se impone el dominio de la séptima línea, y luego en otro que se ganó por el dominio de una columna que separa al rey, dominio que se transformó en posesión de la séptima línea en el momento oportuno. Y veremos en ambos casos cómo la distinta
fuerza agresiva de los reyes decide la lucha. En el torneo de Nueva York de 1924 se produjo la siguiente posición después de la jugada 30ª de las negras, en una partida por muchos conceptos magnífica, que Capablanca le ganó a Tartakower: Capablanca,J – Tartakover,S 1-0 

UN ENGRANAJE PERFECTO
Veremos ahora un final de otro tipo, de origen local, que algunos textos europeos han reproducido como modelo de posición típica de dominio de columna abierta en finales de torre. Es además, un buen modelo de “zugzwang”, situación a que suele arribarse en estos finales. Se trata del final de la partida que jugué con el brasileño Souza Mendes, la que decidió el primer puesto en el torneo sudamericano jugado en Mar del Plata en 1928. Se llegó, después de la jugada 27ª de las negras, a la siguiente posición: Grau,R – De Souza Mendes,J 1-0

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Soy German Spata ,Maestro FIDE Argentino , me dedico a formar jugadores con perfil competitivo. Actualmente gran parte de mis alumnos tienen objetivos serios en ganar los Campeonatos Nacionales Amateurs (Sub 2300/2000/1700) y Nacionales Infantiles.

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