Clase 71 – Ventajas y desventajas del peón doblado

Ahora nos ocuparemos de los peones doblados para tratar de averiguar cuáles son las razones de su debilidad y en qué posiciones ofrecen en cambio compensaciones apreciables. El primer principio general que debemos sentar es que los peones doblados son definitivamente débiles cuando están aislados (por ejemplo, c3-c2-e4):


y que, en cambio, pueden considerarse eficaces y elementos de compensación cuando están agrupados en el centro (c2-c3-d3): 

El segundo principio ya en parte lo hemos descubierto. Los peones doblados son aceptables a medida que se acercan al centro del tablero y absurdos en los flancos.
Por ejemplo, a3-a4-b3: 

 es una posición ridícula
En b2-b3-a3: 
 es una mala posición.

En b2-c2-c3: 


es una posición perfectamente aceptable. Lo mismo puede hacerse transportando esta posición al ala rey.

Igualmente aceptable y con amplia compensación a cambio de los defectos que tiene, es la situación de peones doblados en el centro.
Por ejemplo: c3-d3-d4: 


Esta es una buena posición de peones doblados, ya que en realidad el adversario deberá tarde o temprano avanzar su peón “c” o su peón “e” y se cambiará el peón de d4, desaparecerá el peón doblado y el de d3 reemplazará con mayor comodidad al que antes se hallaba en d4.

Pero la posición de peones doblados más frecuente, y por cierto la que en la lucha práctica debemos considerar, es la que surge del cambio de un alfil
por un caballo en f3 o en c3 y permite construir el siguiente bloque central: f2-f3-e3 

o c2-c3-d3 

Son éstas las más frecuentes posiciones de peones doblados y en algunas aperturas, como el Ruy López, gambito de dama (defensa Nimzovich) o
Francesa, perfectamente típica y muy practicada. Tienen la desventaja natural de los peones doblados, o sea que dejan aislado el peón torre y una casilla muy débil delante del peón torre aislado. Además ofrecen la dificultad de que el avance de este bloque de peones es delicado, ya que, si se juega en el primer caso e4, el peón de f2 jugará un papel de muy poca importancia, y si se avanza el peón “f”, el punto e4 será débil y puede ser explotado por una pieza rival. Otro defecto de estas conformaciones de peones radica en que el peón central e3 o d3, según sea el caso, no puede ser cambiado por el bando que tiene el peón doblado, ya que de hacerlo transformaría los peones doblados en aislados, lo que sería suicida. Quiere esto decir que ya hemos atrapado el plan estratégico para luchar contra los peones doblados. Se debe agredir al peón que los acompaña (“d” o “e”) para obligarlo a cambiar o a avanzar, lo que en ambos casos es muy desagradable para el agredido. ¿Y cuáles son las compensaciones para todos estos problemas? Ellas existen y son valiosas. Primero, el peón doblado toma una importante casilla central. Luego, habitualmente se ha doblado a costa de cambiar un alfil del rival por un caballo y esto suele ser un buen negocio por la mayor eficacia de los alfiles, y finalmente el peón doblado deja la columna “g” o “b” abierta, que puede ser base de operaciones y obligará al rival a jugar g6 (o b6), lo que permitirá más tarde quebrarla mediante la agresión de ese peón por medio de h5 (o a5) (lo que hace
desaparecer el peón aislado) y eventualmente por medio de f5 (o c5), lo que permitirá cambiar el peón doblado con buenas “chances” tácticas.

UN ANTIGUO MODELO DE NIMZOVICH
Pero bueno es que algún ejemplo aclare estos conceptos tan fundamentales en la lucha del tablero y tan aplicables en algunas aperturas muy en boga. Veamos el planteo de una partida que jugaron Janovsky y Nimzovich en el torneo de San Petersburgo de 1914. Janowski,D – Nimzowitsch,A ½-½

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Soy German Spata ,Maestro FIDE Argentino , me dedico a formar jugadores con perfil competitivo. Actualmente gran parte de mis alumnos tienen objetivos serios en ganar los Campeonatos Nacionales Amateurs (Sub 2300/2000/1700) y Nacionales Infantiles.

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